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Fundación García MorenteArzobispado de MadridPontificio Consejo Para las Comunicaciones Sociales


SALUDO DE MONSEÑOR JOHN P. FOLEY, PRESIDENTE DEL CONSEJO PONTIFICIO PARA LAS COMUNICACIONES SOCIALES, A LA SEGUNDA REUNIÓN DE LA COMISIÓN ORGANIZATIVA PARA EL CONGRESO MUNDIAL DE LAS TELEVISIONES CATÓLICAS, EN EL PALACIO DE SAN CARLOS, VATICANO, 20 DE ENERO DE 2006


Mis queridos hermanos y hermanas en el Señor:

Gracias por haber aceptado nuestra petición para ayudarnos a programar el Congreso Mundial de las Televisiones Católicas.

Como habréis notado, uno de los problemas a nivel mundial consiste que si bien existen –gracias a Dios- muchas iniciativas de televisiones católicas, no existen recursos suficientes para su programación, económicos, o de personal especializado para mantenerlas activamente.

Entre los factores que parecen solucionados están la coordinación y la cooperación. Por la naturaleza de nuestra responsabilidad universal, en cuanto Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales, hemos pensado que sería una buena idea responder a las demandas que llegan de todo el mundo de crear un foro para poder proyectar e incluso ayudar a hacer posible dicha coordinación y colaboración.

Lamentablemente, si nuestros esfuerzos en esta tarea son de poca calidad y poca profesionalidad, aquello en lo que creemos puede parecer de poco valor y, paradójicamente, daríamos una lamentable imagen de Dios.

Mi filosofía es que nada por debajo de lo mejor debe ser ofrecido a Dios. Esto no significa que seamos siempre capaces de alcanzar la calidad suprema, pero si significa que debemos siempre intentar alcanzarla.

No existe otro sector como el de la televisión en el cual sea más necesario una red de interconexión, tanto para que la programación común pueda ser ofrecida a todo el mundo, como para que la formación profesional sea propuesta desde una estructura internacional, o como para que las ideas y los programas puedan ser compartidos.

Hace cincuenta años, cuando era estudiante universitario, uno de los cursos de religión en los que más me empeñe fue el estudio de la encíclica del Papa Pío XII “Mystici Corporis”.

Somos todos miembros del único Cuerpo de Cristo cada cosa buena que hacemos ayuda al Cuerpo total, ayuda a la Iglesia entera; cada acción desagradable o mediocre que hagamos, pueda dañar el entero Cuerpo de Cristo, a toda la Iglesia.

Es importante por tanto que todos los miembros del Cuerpo, del Cuerpo Místico, trabajemos juntos bajo una única cabeza, Jesucristo, y también bajo su Vicario, el Sucesor de San Pedro, cabeza visible de la Iglesia, nuestro Santo Padre.

Espero por tanto que nuestro proyecto y nuestro proyectado congreso puedan ser de gran ayuda para las televisiones católicas, para que surja una especie de “sistema nervioso” para la Iglesia, un sistema capaz de contribuir a la información, a dar energía y a movilizar el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, en una perfecta unidad, para continuar la acción evangelizadora, proclamando a Jesús camino, verdad y vida.

Gracias, de nuevo, por todo lo que estáis haciendo y por aquello que haréis.

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